miércoles, 22 de agosto de 2007

LLN


Caminamos eternamente por esas calles. En ellas nos conocimos. ¿Qué nos unió? Que recorrimos todos muchos años las mismas calles. De día, de noche, de madrugada. Con sol, lluvia o nieve. Solos, en pareja o en medio de un grupo. Los fines de semana cuando la ciudad era nosotros y los días de clase cuando desaparecíamos entre todos los rubios. En los enormes auditorios fuimos anónimos, cada uno un pequeño recuerdo de su país, un proyecto de algo, de muchos sueños incipientes. Nos cruzábamos en las bibliotecas una tarde cualquiera, estudiábamos juntos en los interminables días de blocus. Nos visitábamos en nuestros kots que convertimos poco a poco en nuestro hogar. Ahí aprendimos a cocinar, a convivir, a hacer plannings de estudio, a improvisar camas para amigos borrachos y amigas con el corazón herido. En las noches creamos mundos paralelos que de hecho muchos aún ignoramos. Pasaron cosas divertidas, inesperadas, secretas e inolvidables. Lo más divertido es que aprendimos todos a bailar y a tomar. Las fiestas hubieran podido durar más de una noche, si no hubiera sido por los responsables que madrugaban a estudiar, las parejas que no compatibilizaban en temas nocturnos y los borrachos que se tomaban a pecho eso de “les hommes savent pourquoi”. En todo caso, bailando rompimos barreras, nos roseamos, nos tocamos, nos abrazamos. También en las noches amamos. Con la energía del despertar a la vida, con la fuerza de la lejanía y la soledad. Amamos una noche, tres meses, cinco años. Amamos para casarnos o para dejarnos, en todo caso amamos para nunca olvidarnos. Nos conocimos en esas calles porque hablábamos el mismo idioma. De manera diferente pero nunca lo suficiente para no romper con todas las fronteras. Cuando nos reuníamos viajábamos juntos por todo Latinoamérica. Nos fuimos apropiando de los acentos vecinos y compartimos nuestros mundos hasta que se fueron convirtiendo en uno solo. El de los latinos de Lovaina. El que sólo entendemos nosotros cuando nos volvemos a encontrar, cuando nos abrazamos, cuando recordamos y reímos. LLN fue una burbuja que llegó a sofocarnos pero que nos costó dejar. Quizás porque en ella éramos simplemente y solamente nosotros mismos. Pudimos no conocernos cada uno lo suficiente, no ser todos los mejores amigos de todos, pero poco a poco nos vimos construir lo que somos, nos acompañamos mientras crecimos. Hoy, muchos años después en la distancia, no dejamos de acompañarnos. Justamente porque recorrimos todos eternamente esas mismas calles.
Nadia.

5 comentarios:

Latinos dijo...

...en medio del trabajo, este blog me hizo ir 9 o 10 años para atras... fue un respiro, una pausa. Felicitaciones..

Me hizo recordar cuando en 1996 con Carlitos Rocabado hicimos una Web en geocities (latinosenlovaina o algo así..) que duro unos meses..

Tengo algunos mails..de posibles lectores..

Un abrazo a todos Axel (Chile)

Unknown dijo...

jaja axel, q memoria
y que clase de chismes poníamos
anda mandalos,
saludos a los vagos

Anónimo dijo...

Que bueno! nostalgia viene al momento de oir o ver algo de LLN. Un beso y abrazo a todos los que compartieron conmigo 2 años inolvidables.

Alvaro Martinez
Colombia

Latinos dijo...

Que grande.
La mejor epoca de todas. Carrete, borracheras, minas, erasmus, futbol...¿alguien estudió allí?
Excelente idea lo de la página. Colgaré algunas fotillos cuando tenga un minutín

Laila dijo...

Lovaina.. eso que tenemos en común, que es como el sabor del vino después de catarlo.. dificil de expresar. Ese gris que dice Alicia.. nos juntábamos las noches y parecíamos los mejores amigos.. todo se vivía con tanta intensidad. Me acuerdo de Pancho y sus rizos y sus solos de "One, U2"; de Carlitos; del Jazz Mattazz; del olor a gofres; de la cueva; del bar este de madera que abría tarde entre semana, donde abajo ponían siempre la de Aicha Aicha ecoute moi.. Del día del yo nunca en que se descubrió que yo no era virgen en el kot de Mar; de cómo Mar nos invitaba a su casa a cenar y cerves y se largaba con Guido al cuarto y no volvían; del espectáculo latino con interpretación de Carmen, capoeira, cumbias.. de cuando lo dejé con mi primer amor François en pleno verano en Waterloo, todos de vacaciones.. estaba sóla. Pedí ayuda a Anita y me dejó colgada.. pero pronto llegó Pancho el chileno y sus clases de matemáticas, su merluza al curri, sus rastas y su poncho.. bueno y cuando se lió con Alicia.. ay.. lo que se sufría entonces y lo rápido que se olvida; de mis pitis, cerves, mates, velas, cds, y horas de hablar con clau; de mi amiga mariona a la que quiero y adoro y tengo que ir a ver ya ya ya, la más buena, mariona vamos a la fiesta? NOOO, anda vamos.. NOOOO, andaaa!! BUEEENOOO. Luego cuando se enfadaba tan mona, te echo de menos sabes??.. Me acuerdo también de Suchi y su cadilac blanco y buscando la luna no llegare lejos.. De Sandra, lo lianta que era venga a chismorrear aquí y allá.. "te lo juro" te lo juro" jajaja y su risa tan contagiosa. De cuanto tío bueno había por ahí y el poquito caso que me hacían a mi.. yo queriendo hacer piña con los "latinos" pero algo torpe.. y así, entre tanta vela, chelas, empanadas chilenas, tanto maná, tantos chismes, tanta salsa, tanta tontería.. tanta nube negra, tanto ladrillo, el lago y su piedra.. ahí estuve yo 3 años y me fui porque los sillabus se hacían pesados, las letras se fundían con el humo.. y mi alma se puso gris ladrillo. Mi primer amor, mi mayor desengaño, una pesadilla eterna una noche de terror con champiñones, muchas chelas y charlas y bailes, y una amiga para siempre Mariona.
Si pasáis por madrid... Un beso, Laila
lgmorcillo@me.com