domingo, 26 de agosto de 2007

Leyendas urbanas IV

Cuentan que ese mediodía ella salio del Montesquieu, se dirigió hacia la Grande-rue, saludó a la China que, del otro lado de la vitrina, entregaba deux croissants et trois pains au chocolat y cuando se alistaba a seguir su camino fue sorprendida por una mano grande y abierta que no tuvo reparos en ir directamente y violentamente hacia su seno. Ella, la más temida de las gauchas, contuvo su ira y solo intentó no mirar hacia la enorme ventana de la Galoute. Hoy cuentan que todavía no duda en putear cualquier hombre que se atreva a desafiarla.
Nadia (sabes que te quiero Mari!!)

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